viernes, 13 de abril de 2018

Como el peso de un beso

Me ahogo, y es que pesa tanto esta zona de confort. A veces tengo que recordar quien soy para poder vivir como quiero, y si se me olvida y en algún momento no vivo de ese modo basta con mirarme al espejo.
Hay un hechizo difícil de romper que se alimenta de la comodidad y la rutina, que se encarga de dar importancia a lo que no la tiene. No importa de que magia este hecho, siempre consigue apoderarse de un suspiro  y dejarme en el suelo.
Me levanto y me vuelvo a mirar en ese espejo para recordar quién soy pero no puedo, es demasiado el ruido del exterior que me nublan con un master que me importa un carajo, con una reina y su suegra que no son mi "familia real" o con un partido de champions.
Y ese ruido es mas grave que el peso de un beso.
Tengo oídos finos pero se vuelven sordos con memeces,  tengo una mochila a mi espalda que me hace caminar lento pero siempre puedo sacar alguna piedra o compartir mochila.
Da igual el ruido o el peso porque siempre podré mirarme al espejo.

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