Quizás son solo sombras, pensaba mientras se consumía el que no sería su último cigarro. Cualquier suspiro esconde la eternidad, la eternidad pues mientras no se acabe con las sombras permanecerá el deseo incontrolable de la oscuridad. Quizás quería eso, la eternidad y no es el tiempo lo que hará de las sombras de forma lenta y dolorosa solo un recuerdo, pues seguirá existiendo el deseo en su más oscuro negro adentro, y será eterno. No solo en su piel y debajo de su ombligo, también en sus pensamientos, en el temblor de sus palabras, en el alzamiento de su bello... Entonces, que así sea pensó , prefirió la eternidad.
