Solo queda el recuerdo en aquellos que permanecimos a su lado, pero mientras exista el recuerdo la luz del corazón mantendrá vivo al sabio.
Se le tachaba de sordo por sus deficiencias auditivas, pero no había nadie como él para escuchar. Con nada se puede comparar el amor incondicional a la familia, que aún cuando no están los que nos dejan y a sabiendas de que no los podremos ver ni abrazar se les quiere hasta que duele.
Hoy el recuerdo no me deja respirar, ni reir, ni llorar, solo puedo recordar a mi abuelo, el sabio que a pesar de su sordera era un maestro a la hora de escuchar.
