lunes, 27 de agosto de 2018

Lo que yo quiero soy

Yo no quiero ser princesa. O por lo menos no quiero ser como el prototipo conocido de princesa. Que yo quiero ser guerrera, quiero luchar y defender, quiero arriesgarme, quiero vestir a veces femenina y a veces masculina. Quiero beber cerveza, la que me de la gana. Quiero estar con un amigo sin que pase nada, quiero que a la gente no le importe si pasa o no pasa. Quiero ser libre sin ser juzgada.... que no, que no quiero ser princesa. Que me da igual si fumando no estoy guapa, que no importan las miradas, que si bailo es porque quiero... que te importa, yo me gusto y me quiero con pantalon o falda,  con cigarro y con cerveza, con el rock en las pestañas. 
Hay demonios y sombras que te visten de rosa, que en la cocina te colocan, que te dicen que eres debil en sus anuncios, que no puedes ser lo que quieras porque ya está dicho lo que toca.... 
Salir y aprender que es difícil, es difícil ser guerrera porque me tocaba ser princesa, y yo seré, simplemente, lo que yo quiera.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Con plomo en el pecho

Despiertas entre sábanas de compromiso y responsabilidad, te limpias el alma con resistencia, te duermes con baladas que has escrito en tu mente, y no desaparece el plomo del pecho.
Te rodeas, hablas, escuchas, sonries, callas, y de nuevo suena la banda sonora de tu vida titulada "ya pasará", que estás arta de escuchar.
Ni respirar, ni comer, ni beber, ni llorar, ni amar, ni reir...... en ocasiones nada puede con el plomo del pecho.
Si existe ese cachito de paraiso, ese trozo de cielo, esa ráfaga de aventura, ese humo de festejo, ese aroma a familia, esa canción sin dueño.... el tiempo, siempre es el tiempo poderoso e incontrolable el único capaz de acabar con el plomo del pecho.