domingo, 21 de febrero de 2016

MIEDO

Hace unos años recuerdo haber escrito algo sobre el miedo. En aquel momento, enfocaba el tema desde un punto de vista psicológico, desde la percepción en que la mente nos juega una mala pasada. Por ejemplo, era incapaz de dormir con la puerta del armario abierta porque tenía la impresión de que alguien me observaría desde dentro.
Poco después empecé a dar más importancia al miedo físico, es decir al peligro que tiene ponerse en medio de la M30 con el tráfico a tu alrededor, al peligro de recibir un mordisco de un perro rabioso o a ser atracada ... en fin cosas de ese tipo.
Cuando vas creciendo todo ese miedo sigue ahí pero no está latente, entonces aparece el miedo al fracaso, a decepcionar a esas personas a las que quieres, ¿seré lo suficientemente buena? ¿podré dar lo que se espera de mí? Te das cuenta que solo tú misma tienes la respuesta a todo ese sin fín de preguntas y continúas sin mirar atrás.
Llegamos al punto en que te asusta todo lo que hay a tu alrededor, lo podríamos llamar miedo social. Es ese miedo que sentimos a perder nuestra casa, nuestro trabajo, a no poder permitirnos estudiar o ir al médico, ese miedo que te corroe cuando ves las noticias y piensas me están tomando por tonta, me quieren quitar mis derechos, mi dignidad, mis sueños, mis principios... todo. Miedo al ver como las personas somos el más complicado de los seres, capaces de destruirnos entre nosotros.
No creo que vivir sin miedo sea posible, ojalá, pero aunque solo sea inconscientemente todos sentimos miedo. Es algo natural, pero me niego a darle la importancia que no se merece, hay cosas más importantes y como leí en algún sitio: no se trata de contar los días sino de hacer que cada día cuente.
No merece la pena perder el tiempo con el miedo, pero hay que tenerlo en cuenta para no perder la cordura , siempre y cuando nos permita ser nosotros mismos y alzar la voz, seguir adelante y poder ser.
 

domingo, 14 de febrero de 2016

ÉL

Tengo en mi vida un maestro del alma, es noble y honesto.
Con bigote y con canas, lo veo en cada cigarro y en el espejo de mi casa.
Un nudo muy grande que lleva su nombre, se forma en mi pecho si pienso en su marcha; el pasado me dice que me cuida y me enseña, el presente me muestra que me apoya y me ama, y tan solo sus ojos me apaciguan y calman.
Si pienso en él sonrío, quiero contarle qué me ha pasado, y darle las gracias por como ha formado esta familia, por lo que me ha enseñado. 
No encuentro palabras que lo puedan definir, ni siquiera estoy inspirada, pero deseaba compartir lo orgullosa que estoy de mi amigo, mi ídolo, mi amor , mi padre. Cuando se enfada intimida pero luego no es nada, si le pongo ojitos una sonrisa se le escapa, si está triste no llora pero conmigo lo habla, y si tiene miedo lo esconde pero le abrazo y se le pasa... Tranquilo mi vida que aquí está tu niña que sigue tu ejemplo humor y de forma de vida, porque eres tan grande que me haces crecer.
Él... no. ÉL