domingo, 24 de marzo de 2019

Rodando

Somos mucho más de lo que dejamos ver. Quizás  aquello que no contamos a nadie, en lo que pensamos con la luz apagada, aquello que nos parece descabellado... es lo que nos hace especialmente únicos. Somos actores protagonizando la película de nuestra vida, interpretamos el papel que se nos ha otorgado de buenos o malos hijos, trabajadores o no, estudiantes, solteras, casados, amantes, manitas, chapuzas.... y un sin fin de roles.
Parece que después del rodaje, en lo profundo de nuestra alma, entonces comenzamos a vivir... comiendo sin contar las calorías, bailando desquiciadamente incluso sin ritmo, jugando con las mascotas sin postureo, acudiendo sin compañía a algún sitio por el mero placer de estar solo, viajando sin planificar el viaje, saltando al mar, tirando el sujetador a la basura, cortando el pelo o dejándolo largo..... sin embargo: el rodaje continúa, así que mañana alarma, café, trabajo, comida, trabajo, casa, ducha, cena y a dormir... entonces vivo.
Nos hemos acostumbrados a estar vivos en lugar de vivir la vida, elegimos minuciosamente nuestras palabras pensando en los demás cuando en ocasiones debemos ser egoístas y saltarnos el guión de la película. LO CORRECTO, si hacemos lo correcto nos irá bien, eso me han dicho siempre.... pero resulta que para mí lo correcto es abandonar el rodaje, quemar el guión y dejarme llevar, y si no sale bien ya llegará otro casting.
Lo mejor y lo peor llega cuando se acaba la película y no recordamos qué parte es ficción.