
Su cigarro se consumía esperando ver el reflejo de sus hijos en la ventana.
Sus manos cansadas, al igual que su alma, que se esconde entre los fogones, y sus ojos envueltos en agua cual la mar revoltosa que lucha por no derramar una gota salada.
Esperando al compañero rezaba por acabar con la soledad que esos muros llamados hogar le regalan.Llena de amor y esperanza, su lucha comienza cada mañana contra su peor enemiga... la nostalgia.
Esperando al compañero rezaba por acabar con la soledad que esos muros llamados hogar le regalan.Llena de amor y esperanza, su lucha comienza cada mañana contra su peor enemiga... la nostalgia.
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